Peter Drucker, en su libro “Management challenges for the 21st century”
destaca la importancia del autoconocimiento, como una herramienta
primordial para todos los que nos movemos en la economía actual, la
economía del conocimiento
En el artículo precedente, LA AUTOGERENCIA, ya hablamos de las
primeras consideraciones que nos debemos hacer para llegar a conocernos
y saber cuales son las habilidades y capacidades que nos permiten
alcanzar diferentes niveles de desempeño. Decíamos, como conclusión, que
lo más importante era no tratar de cambiarnos a nosotros mismos, sino
más bien, tratar de mejorar nuestras fortalezas una vez conocidas.
La segunda parte del autoconocimiento y automanagement involucra la
respuesta a las siguientes preguntas que nos debemos formular:
1. ¿Cuáles son mis valores?
Drucker no plantea esta pregunta, ni la respuesta, como un asunto de
ética, sino como una cuestión inherente a cada uno de nosotros, ya que
con respecto a la ética las reglas son generales. Para respondernos esta
pregunta, Drucker señala que debemos practicar una prueba, "la prueba
del espejo" y cita un ejemplo que no deja dudas de lo que significa
dicha prueba: cuenta la historia de la renuncia de un embajador Alemán
en Londres en 1906, cargo diplomático que en esa época era el más
respetado por las potencias mundiales y que representaba, para quien lo
desempeñaba, el trampolín para llegar a convertirse en ministro de
relaciones exteriores o canciller federal de la República Alemana. Este
personaje, presentó su renuncia después de negarse a ofrecer una cena al
Rey Eduardo VII, quien era conocido por mujeriego y quien quería una
"cena" de otras calidades, a lo cual el embajador respondió "me rehúso a
ver un alcahuete en el espejo en la mañana cuando me afeite".
Consejo
"Gerenciarse a sí mismo requiere cosas nuevas y sin precedentes del individuo, exige que cada trabajador del conocimiento piense y se comporte como el presidente de una empresa".
Para todos, hoy, la pregunta sería, ¿comparto el sistema de valores
de la empresa para la cual trabajo?, es más, ¿conozco el sistema de
valores de mi empresa y le doy la importancia que merece? Por ejemplo,
si las políticas y las estrategias de mi empresa se enfocan en el corto
plazo y yo considero que el enfoque en el largo plazo es mucho más
importante y da mejores frutos, lo propongo y no me toman en cuenta,
¿debo seguir trabajando para esta firma? o ¿debo buscar un empleo en el
que mis valores estén alineados con los de la empresa?
En ocasiones, los bajos niveles de desempeño son consecuencia de la
no alineación de valores entre la compañía y los individuos que la
conforman, también se deben a conflictos entre las fortalezas de las
personas y sus valores, Drucker hace mención a su experiencia personal:
en la década de los 30's estaba trabajando como banquero de inversión en
Londres y lo estaba haciendo muy bien, a pesar de ello, no se veía a sí
mismo como gerente de activos, se dio cuenta que lo que realmente
valoraba eran las personas y, aunque no tenía otras perspectivas
laborales ni dinero, sintió que renunciar era lo correcto y lo hizo.
"Los valores, en otras palabras, son y deberán ser la última prueba"
2. ¿A dónde pertenezco?
Esta pregunta, como las anteriores, puede resultar algo ambigua y
casi siempre muy difícil de responder, además, cuando nos la hagamos, ya
debemos conocer nuestras fortalezas, nuestra forma de hacer las cosas y
lo que realmente valoramos.
Por lo general, ninguno de nosotros se ha hecho estas preguntas, por
lo cual es muy común que no sepamos a dónde pertenecemos, pero a lo
mejor conocemos a dónde no pertenecemos. Si nos hemos dado cuenta que no
somos buenos tomadores de decisiones, podremos decir no a un proyecto
donde las decisiones fundamentales estarán a nuestro cargo, lo cual,
aunque suene raro, nos beneficiará y si hemos notado que somos muy
buenos para relacionarnos con la gente, una oportunidad en la gerencia
de servicio al cliente sería un si rotundo.
"Entender a dónde pertenece puede transformar a una persona común en
alguien de desempeño sobresaliente"
3. ¿Qué debo aportar?
La historia empresarial siempre ha estado enmarcada dentro de las
relaciones jefe - empleado, lo cual quiere decir que cuando una persona
es contratada, ya tiene una serie de tareas que debe realizar, pero casi
nunca se le da la oportunidad de proponer un aporte propio. Hoy,
conociendo nuestras fortalezas, desempeño y valores, debemos
preguntarnos ¿cuál es la contribución que yo quiero hacer? La respuesta
pasa por tres aspectos básicos, lo que requiere la situación, mi
contribución al trabajo que habré de realizar y los resultados a
alcanzar para sobresalir.
Consideremos el ejemplo de un administrador de un centro comercial
recién nombrado. El centro comercial es muy grande pero las ventas de
los establecimientos han decaído en los últimos tres años y se empiezan
a ver locales desocupados, lo cual generará aun más pérdida de
reputación. El administrador nuevo decide enfocar sus esfuerzos en la
seguridad del centro comercial que debido a su gran tamaño se había
vuelto algo inseguro. Se fijó el objetivo de no permitir ningún robo, ni
asalto, ni atraco más y al cabo de un año, las ventas se habían
recuperado, la seguridad del centro era un modelo para los demás y en un
período de dos años logró el 100% de ocupación de los locales.
4. ¿Conozco a las personas que trabajan conmigo y me comunico bien
con ellas?
Para lograr altos niveles de desempeño es necesario que tanto jefes como subordinados se conozcan, es decir, que se hagan responsable por conocer las fortalezas, la forma de hacer las cosas y los valores de unos y otros, de no ser así, las relaciones de trabajo no van a dar buenos resultados. El otro factor que se debe explorar es la comunicación, si las personas no se preguntan ni se comentan entre sí, qué hacen, cómo lo hacen, qué resultados esperan, cuál es su aporte, entonces se presentarán conflictos. De nuestro trabajo dependen otros y nosotros dependemos del trabajo de ellos, conocimiento mutuo y comunicación van de la mano y deben ser responsabilidad de todos los que forman una organización, a todos los niveles.
DRUCKER, Peter F., "Management challenges for the 21st century",
Editorial Harper Collins, New York, 1999.
Fuente:
http://www.gestiopolis.com/canales/gerencial/articulos/no%206/autogerencia2.htm
Comentario Personal:
Te haces las siguientes preguntas ¿Cuáles son mis valores? ¿Qué debo aportar? ¿A dónde pertenezco? ¿Conozco a las personas que trabajan conmigo y me comunico bien con
ellas? estas preguntas tu mismo te las contestas, nadie mas las va a contestar por ti.